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11/08/2014
Víctor Hernández: “En el Hospital Josefina Martínez te ayudan a recuperarte a través de la felicidad”
 
Víctor es un joven de 17 años, que actualmente cursa tercero medio en su liceo de la ciudad de Curepto, le gustan los deportes y es un agradecido de la vida. Sin embargo, para él no ha sido nada fácil.

Corría enero de 2010 cuando Víctor comenzó con un fuerte dolor de cabeza que lo llevó a consultar al Hospital de Curepto, en ese minuto fue diagnosticado con una crisis de la enfermedad de Guillain-Barré. Esta enfermedad provoca perdida de fuerza de extremidades y cuando es más grave puede afectar los músculos que usamos para respirar.

Los síntomas avanzaron rápidamente por lo que fue trasladado al Hospital Regional de Talca donde llegó sin poder caminar y se fue paralizando cada vez más hasta quedar inconsciente y conectado a un ventilador mecánico. Semanas más tarde, el 27 de febrero se produjo el terremoto que causó grandes estragos en el sur de Chile y en el Hospital de Talca. “El techo de la UCI pediátrica donde estaba hospitalizado se cayó, esto provocó que no tuvieran los medios para atenderme y fuera derivado a Santiago, al Hospital Josefina Martínez (HJM)”, recuerda Víctor.

A su ingreso al HJM, tenía 13 años y se encontraba limitado para movilizarse, traqueostomizado y dependiente de ventilador mecánico. La doctora Claudia Astudillo, Broncopulmonar del HJM recuerda: “Víctor llego muy gordito, mal genio, sin ánimo, por lo que era difícil establecer una buena relación con el equipo tratante que lo llevaría a su recuperación, pero venia acompañado de su madre quien fue un gran apoyo para el y para nosotros desde un comienzo”.

Su rehabilitación duró 6 meses que no fueron fáciles, “Víctor tuvo que bajar de peso y recuperar habilidades perdidas como sentarse y caminar, durante este proceso fue ayudado por nuestro equipo de nutrición, nuestra kinesióloga motora y terapeuta ocupacional. Al mismo tiempo trabajaba el equipo de respiratorio en mejorar su capacidad ventilatoria”, explica la Dra. Astudillo.

“Jamás me hubiera imaginado como estoy hoy. Cuando tuve la primera crisis de mi enfermedad nunca me advirtieron que me podía volver a pasar. Por esto, cuando tuve la crisis del 2010, que fue muy fuerte, yo no pensé que iba a quedar vivo, no tenía mucha esperanza, el recuperarme y ver como estoy es fantástico. Yo llegue al HJM sin poder moverme, movía solo los pies y estaba con ventilador. De a poco, como a los 2 meses me lograron sentar en la cama, luego ponerme de pie, hasta que comencé a dar pasos. Recuerdo que la primera vez que me pararon fue muy importante la confianza que me hicieron sentir, tener la tranquilidad de que te están apoyando y no te van a dejar caer, esa confianza ayuda mucho a dar lo mejor de uno para recuperarse y fue el primer paso para llegar a donde estoy hoy”, recuerda Víctor.

Al ser dado de alta del HJM, Víctor caminaba y tenía solo secuelas en sus manos. Era hora de retomar la vida y volver junto a su familia a su casa en Curepto, por lo que siguió su recuperación en Talca, donde fue admitido a Teletón y conoció la natación. “Yo nunca había nadado, pero me recomendaron hacerlo como terapia”. Ahí fue donde su profesor descubrió sus cualidades y lo entrenó para competir a las Olimpiadas de Teletón, y posteriormente, a participar de algo que nunca hubiese imaginado: Los Juegos Para Olímpicos Odesur 2014.

“Entrenamos todo el año 2013, lo fines de semana en Santiago y en la semana en Talca. En verano entrenamos de lunes a domingo, fue muy intenso. Si bien no saque un lugar en la competencia, el participar de los Odesur fue increíble e inolvidable, pasé de estar inmóvil en una cama de un hospital a estar haciendo deporte de alto rendimiento en unos juegos olímpicos…Al día de hoy los médicos dicen que estoy a un 98% de mis capacidades, ya que solo tengo un acortamiento de tendones en los dedos de las manos y eso quedó como secuela. Mi vida es completamente normal, voy al liceo, me gustan los deportes y tengo un nuevo hobby, el descenso rápido en bicicleta”.

A pesar de su corta edad Víctor ha recorrido un largo camino de esfuerzo para recuperarse, pero por sobre todo de éxito, demostrando que aún en los momentos en que se cree que no hay salida, existe la posibilidad de recuperarse.

Al hablar de su estada en el Hospital Josefina Martínez y lo que fue su rehabilitación, Víctor dice sentirse por sobre todo agradecido: “Mi experiencia en el hospital fue excelente, me dieron una buena atención, ellos siempre están preocupados por uno, cada niño tiene su doctor y enfermera de cabecera, además que no es un hospital como otros porque te ayudan a recuperarte a través de la felicidad, no estas encerrado todo el día, sino que hay sala de juegos y varias actividades para motivar a los pacientes. Por otra parte, me acogieron a mí y a mi mamá, dándonos la posibilidad de que ella estuviera siempre conmigo, era como estar en casa…para ellos sólo puedo decir muchas gracias, ustedes siempre van a ser parte de mi vida, son parte de mi historia y nunca los voy a olvidar.”